Puntos destacados
- Los pueblos cerca de Bogotá de esta guía están a entre pocos kilómetros y unas tres horas y media por carretera, y se agrupan según el tiempo de viaje.
- Hay seis para ir y volver en el día, nueve para un día largo o una noche, y dos en Boyacá para un fin de semana.
- La mejor temporada suele ser de diciembre a febrero y de julio a agosto, aunque los pueblos se pueden visitar todo el año.
- Para varios de estos destinos hay recorridos desde Bogotá con transporte, y en Tur.com puedes verlos.
Al explorar los pueblos cerca de Bogotá, , donde puedes descender a una mina de sal por la mañana y almorzar frente a un embalse cristalino al caer la tarde.
Ya sea que busques una escapada rápida de ida y vuelta, una jornada larga con una noche de encanto o un fin de semana entero en el altiplano.
Esta selección de diecisiete pueblos te entrega los mejores planes y la inspiración que necesitas para salir de la rutina.
En esta guía de Tur.com los ordenamos por tiempo de viaje y te contamos qué se hace en cada uno.
- Bogotá y sus alrededores
- Pueblos cerca de Bogotá para una escapada corta
- Pueblos para un día largo o una noche
- Pueblos para un fin de semana en Boyacá
- ¿Qué pueblo va contigo?
- Preguntas frecuentes sobre los pueblos cerca de Bogotá
- Pueblos cerca de Bogotá: sal, agua y calles de piedra
Bogotá y sus alrededores
Alrededor de Bogotá el paisaje cambia rápido.
Al norte hay minas de sal y lagunas que los muiscas consideraban sagradas, al occidente y al sur ríos y pueblos de clima cálido, y hacia Boyacá pueblos de calles coloniales.
En pocas horas de carretera se pasa del frío de la montaña al calor del valle, y por eso esta guía se ordena por tiempo de viaje.
Pueblos cerca de Bogotá para una escapada corta
Los seis pueblos de este grupo permiten salir en la mañana y volver en la tarde.
Hay minas de sal, rocas para escalar, aguas termales y un cerro para volar en parapente.
Varios de estos pueblos se pueden conocer con salidas desde tu alojamiento en Bogotá.
Si buscas aventura, en Tobia puedes descender por una quebrada entre pozos y rocas o recorrer sus bosques a caballo, y en Suesca aprender a escalar con guía y terminar con un rápel.
Si prefieres un plan más tranquilo, puedes bajar a la mina de sal de Nemocón, sumar en el mismo día la laguna y el pueblo de Guatavita, o recorrer una finca cafetera en Fusagasugá que termina con una cata de café y ron.
Zipaquirá: una catedral dentro de una mina

Zipaquirá queda a una hora y diez minutos de Bogotá, aproximadamente.
Su atractivo principal es la Catedral de Sal, un templo construido dentro de una mina de sal, bajo la superficie.
El recorrido baja por túneles hasta las naves de la catedral y pasa por el Museo Monumental 180.
El complejo también tiene la Ruta del Minero, un muro de escalar y guías y audioguías en varios idiomas. Hay más detalles en la guía de la Catedral de Sal.
Después de la mina, el centro histórico se recorre a pie. Allí están la Plaza de los Comuneros, la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores y el Museo Arqueológico.
Para caminar entre árboles está la Reserva Forestal Don Benito.
Nemocón: la mina de sal y su historia

Nemocón está a una hora y quince minutos de Bogotá, más o menos. Su mina de sal tiene más de quinientos años de actividad.
El recorrido guiado pasa por túneles, cámaras y galerías excavadas en la montaña.
Los guías explican la geología de la sal y cómo trabajaron los mineros durante generaciones.
Dentro de la mina hace frío, por lo que conviene llevar un abrigo ligero.
Es un pueblo pequeño, así que tras la mina queda tiempo para caminar por el pueblo y almorzar.
Sopó: parapente sobre el valle de Guasca

Sopó queda al norte de Bogotá, en el camino hacia Guatavita. En lo alto del cerro Pionono hay un punto de parapente.
Desde el aire se ven el valle de Guasca, el pueblo de Guatavita y el embalse de Tominé.
En el mismo sitio hay canopy, un columpio 360 y un circuito de cuerdas.
En el pueblo, el parque principal y la iglesia del Divino Salvador sirven para una caminata corta antes de almorzar.
El cerro tiene senderos ecológicos con zonas para ver aves.
En la Cabaña Alpina se prueban postres y derivados lácteos de la empresa que nació en este municipio.
Tabio: aguas termales y tamal de calabaza
Tabio está a una hora de Bogotá y se conoce por sus aguas termales.
Se pasa la tarde en centros de baño termal, en un paisaje de montaña.
El pueblo tiene un jardín botánico y las capillas de Santa Bárbara y de Lourdes.
En la mesa, el plato local es el tamal de calabaza, que se acompaña con postres tradicionales.
También se celebra el festival del torbellino, una danza típica de la región andina.
Suesca: paredes de roca para escalar
Suesca está a una hora y veinticinco minutos de Bogotá y se considera la capital de la escalada en roca de Colombia.
Las Rocas de Suesca tienen cientos de rutas, con opciones para principiantes y para escaladores con experiencia.
Quien no escala puede caminar por la antigua línea del tren, bajar al Cañón de la Lechuza o recorrer los senderos ecológicos.
En la reserva El Turpial se exploran cuevas, se practica rappel y se cruzan puentes colgantes.
La laguna de Suesca es una parada tranquila para observar aves. Las rutas rurales se hacen en bicicleta de montaña.
Guasca: páramo y senderos hacia Chingaza

Guasca queda al noreste de Bogotá, en un paisaje de cultivos, pastos y páramo.
El páramo es una zona alta y fría de las montañas, cubierta de frailejones, plantas de hojas gruesas y peludas que ayudan a regular el agua.
Desde aquí se llega al sector de las Cuchillas de Siecha, en el Parque Nacional Natural Chingaza.
Es un sendero de dificultad alta que toma entre cuatro y cinco horas y pasa por formaciones rocosas.
El parque protege al oso andino, el único oso nativo de Suramérica, y al venado de cola blanca.
Cerca del pueblo también están las Lagunas de Siecha y una capilla del mismo nombre.
Pueblos para un día largo o una noche
Este grupo reúne nueve pueblos que piden una jornada completa o una noche.
Hay lagunas muiscas, una cascada de varias caídas, tradiciones artesanales y el cambio de clima hacia el occidente y el sur.
Guatavita: la laguna del Dorado y el pueblo junto al embalse

Guatavita está a una hora y cuarenta minutos de Bogotá, aproximadamente. La visita tiene dos partes: la laguna y el pueblo.
La Laguna de Guatavita hace parte de la historia muisca. Según la leyenda de El Dorado, allí el nuevo cacique era cubierto con polvo de oro y sumergido en el agua como ofrenda.
El recorrido es guiado por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y dura cerca de dos horas. Los grupos salen cada quince o veinte minutos.
El pueblo, Guatavita La Nueva, se construyó en los años sesenta cuando el embalse de Tominé inundó el pueblo original.
Tiene una plaza principal, la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores y una plaza de comidas. También hay tiendas de artesanías.
Choachí: la cascada La Chorrera
Choachí queda a una hora y cuarenta minutos de Bogotá, aproximadamente. Aquí se camina hasta La Chorrera, una cascada de varias caídas, una de las más altas de Colombia.
El sendero atraviesa bosque andino, puentes colgantes y zonas húmedas, con miradores naturales para descansar.
Subir y volver toma unas cinco horas, y algunos tramos exigen esfuerzo físico. En la zona también se hace rappel en la cascada El Chiflón.
Otras actividades son el torrentismo, que es descender por cañones con cuerdas, el avistamiento de aves y el camping.
El municipio también tiene piscinas termales y limita con el Parque Nacional Natural Chingaza.
Cucunubá: hilado de lana y vista al valle de Ubaté
Cucunubá queda al norte de Bogotá, hacia el valle de Ubaté. Es un pueblo de tradición textil.
Aquí se hila y se teje lana de oveja. Las prendas se compran en el pueblo y en las zonas rurales donde se producen.
El municipio tiene una laguna y un cerro, Los Buitres, desde el que se ve el valle de Ubaté. En los Riscos de la Laguna se practica rappel.
Hay también un bosque nativo con cabañas, caminatas y cabalgatas.
Sutatausa: capillas posas y arte en roca
Sutatausa queda al norte de Bogotá, cerca de Cucunubá.
Su conjunto doctrinero reúne la iglesia de San Juan Bautista, la plaza mayor y cuatro capillas posas.
Las capillas posas son pequeñas capillas abiertas donde se detenían las procesiones.
En los alrededores hay farallones, petroglifos y rocas con pictogramas, pinturas prehispánicas en tonos rojo ocre, blanco y negro.
En septiembre se celebra el festival Tejilarte, dedicado a los oficios artesanales.
Tobia: ríos para rafting y torrentismo
Tobia es una vereda del municipio de Nimaima, en clima cálido, a unas dos horas y quince minutos de Bogotá. Es el punto de deportes de río más conocido cerca de la capital.
Allí se hace rafting en el río Negro y torrentismo, con descensos por cañones y saltos. Entre los atractivos de Nimaima también está la cascada El Tobia.
Fusagasugá: casonas, jardines y trucha

Fusagasugá queda al suroccidente de Bogotá, en clima templado. Se le conoce como la Ciudad Jardín de Colombia, y en el Parque Coburgo hay un escenario al aire libre donde se hacen eventos culturales.
Cerca están la Casona Novillero, una hacienda colonial, y el jardín de La Clarita, con orquídeas y bromelias.
Para caminar hay tres opciones: el cerro Fusacatán, el Parque Verde y Agua y el Parque San Rafael.
En la mesa se piden la vara con arepa, un chorizo delgado con arepa de maíz, y la trucha de La Aguadita.
Villeta: la capital panelera
Villeta queda a unas dos horas de Bogotá, en tierra cálida, y se conoce como la capital panelera de Colombia.
En los trapiches, que son los molinos de caña, se ve cómo se exprime la caña y se cocina el jugo hasta obtener la panela.
También hay fincas con piscina para pasar el día y el Salto de los Micos, una caída de agua.
Cada año se celebra el Festival Nacional de la Panela.
Anapoima: aventura en clima cálido
Anapoima queda a unas dos horas de Bogotá, en clima cálido. Es un pueblo de fincas y casas de descanso.
Entre las actividades están los ciclopaseos, las caminatas ecológicas, el barranquismo y los recorridos en cuatrimoto.
El Parque de la Bienvenida es el punto de encuentro del pueblo.
Melgar: piscinas y balnearios
Melgar, en el departamento del Tolima, está a unas dos horas de Bogotá y tiene clima cálido.
Su oferta se concentra en balnearios, cascadas y alojamientos con piscinas amplias.
Pueblos para un fin de semana en Boyacá
Estos dos pueblos están en Boyacá y piden al menos una noche. El trayecto desde Bogotá toma entre tres y cuatro horas.
Villa de Leyva: plaza de piedra y fósiles

Villa de Leyva está a unas tres horas y media de Bogotá. Fue declarada monumento nacional y conserva casas de la época colonial.
Su Plaza Mayor, con piso de piedra y una pila tallada en el centro, está rodeada de museos, restaurantes y tiendas de artesanías. Más información en la guía de Villa de Leyva.
Alrededor de la plaza están el Museo del Carmen, con arte religioso, y la Casa Museo de Antonio Nariño.
El Museo El Fósil se construyó sobre el lugar donde se encontró un fósil de un reptil marino hace millones de años.
Fuera del pueblo están los Pozos Azules y el Santuario de Fauna y Flora Iguaque, con lagunas de origen glaciar.
También está el Parque Arqueológico de El Infiernito. Algunos expertos consideran sus columnas de piedra un observatorio astronómico.
Ráquira: cerámica en cada calle

Ráquira es conocida como la capital artesanal de Colombia.
En sus calles, las casas de colores muestran ollas, platos, hamacas, sacos y canastos en las fachadas.
La plaza está rodeada de esculturas de barro.
Cerca del pueblo están el Monasterio y Desierto de la Candelaria, declarado monumento nacional. También está el Patio de Brujas, un observatorio astronómico con reloj solar.
En octubre se celebra el Festival de Cargueros, en el que los artesanos cargan sus cerámicas tradicionales.
¿Qué pueblo va contigo?
Cada pueblo sirve para un tipo de viajero. Esta es la forma de elegir entre los pueblos cerca de Bogotá según lo que busques.
Si te gusta bajar a una mina: busca Zipaquirá o Nemocón. Recorres túneles de sal con guía y ves una catedral construida bajo tierra.
Si te gusta la aventura: busca Suesca, Sopó o Tobia. Escalas rocas, vuelas en parapente o haces rafting en un río de clima cálido.
Si te gusta caminar: busca Choachí o Guasca. Subes a una cascada de varias caídas o recorres el páramo de Chingaza.
Si te gusta la historia indígena: busca Guatavita o Sutatausa. Recorres la laguna que los muiscas consideraban sagrada o ves pinturas prehispánicas en roca.
Si te gusta lo artesanal: busca Cucunubá o Ráquira. Compras lana tejida o cerámica en el lugar donde se produce.
Si te gusta descansar entre agua y sol: busca Tabio, Villeta, Anapoima o Melgar. Pasas el día entre termales, piscinas y fincas.
Si te gusta pasear por un pueblo con historia: busca Fusagasugá o Villa de Leyva. Recorres casonas, jardines, museos y una plaza de piedra.
Preguntas frecuentes sobre los pueblos cerca de Bogotá
¿Cuándo ir a los pueblos cerca de Bogotá?
Las mejor temporada es diciembre a febrero y de julio a agosto, son las más cómodas para ir. En los puentes festivos hay más tráfico en las carreteras de salida, por lo que conviene salir temprano.
¿Cómo llegar a estos pueblos?
Se llega por carretera, en carro propio, en bus o con un recorrido organizado. Para Zipaquirá hay buses desde los terminales de Salitre y del Norte, y para los demás pueblos conviene consultar con la empresa de transporte.
¿Se pueden combinar varios pueblos en un mismo día?
Sí, los que quedan en la misma ruta. Zipaquirá y Nemocón se hacen juntos en una jornada, y Sopó queda en el camino hacia Guatavita. También Cucunubá y Sutatausa, que están cerca, y Villa de Leyva con Ráquira en un fin de semana.
¿Qué llevar a la visita?
Ropa por capas, calzado cómodo y efectivo. En la Laguna de Guatavita el ingreso se paga en efectivo, en las minas de sal hace frío y en los pueblos de clima cálido conviene llevar protector solar.
Pueblos cerca de Bogotá: sal, agua y calles de piedra
Un sábado en la mañana alcanza para Zipaquirá, Nemocón, Sopó, Tabio o Suesca.
Con un día largo o una noche se suman Guatavita, Choachí, Tobia o Villeta, y con un fin de semana, Villa de Leyva y Ráquira.
Lo que cambia de un pueblo a otro es lo que se hace: en Choachí se camina hasta una cascada, en Tobia se baja un río en balsa, en Tabio se pasa la tarde en aguas termales y en Ráquira se compra cerámica en el lugar donde se produce.
Con diecisiete opciones, la decisión depende de cuánto tiempo se tenga y de qué plan apetece.
Cuando tengas la fecha, en Tur.com puedes ver los recorridos desde Bogotá y armar tu escapada.















