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Tour de viñedos

10 viñas para tu tour por el Valle de Casablanca

10 viñas para tu tour por el Valle de Casablanca
  1. Las 10 viñas recomendadas para tu tour por el Valle de Casablanca
  2. Preguntas frecuentes sobre los tours de viñas en el Valle de Casablanca
  3. ¿Cuál va contigo? Encuentra tu viña ideal 
MJ
María JoséSeptiembre 2026
11 min de lectura

Si ya decidiste que tu próximo tour de viñas es en el Valle de Casablanca, lo único que falta es elegir bien. Contamos con varias opciones, no todas ofrecen lo mismo, ni la misma experiencia justifica el mismo precio.

El valle es conocido por su clima frío, marcado por la camanchaca: esa neblina costera que cubre el valle en las mañanas y se despeja hacia el mediodía. Esto lo convirtió en la cuna de los mejores blancos de Chile, sobre todo Sauvignon Blanc y Chardonnay, y también esconde tintos poco comunes en el país, como Pinot Noir, Cabernet Franc y Malbec.

En Tur.com elegimos las diez viñas que realmente valen el viaje, con lo que hace especial a cada una y para quién es ideal. Si aún tienes dudas sobre cuál elegir, preparamos una guía rápida al final de la lectura.

  1. Casas del Bosque
  2. Viñamar
  3. Viña Emiliana
  4. William Cole
  5. Bodegas RE
  6. Veramonte
  7. Kingston Family Vineyards
  8. Loma Larga
  9. Villard Fine Wines
  10. Matetic

Las 10 viñas recomendadas para tu tour por el Valle de Casablanca

1. Casas del Bosque: historia premiada en Las Dichas

Si tuviera que elegir una sola viña para alguien que visita Casablanca por primera vez, probablemente sería esta. Casas del Bosque está en el sector de Las Dichas, y en 2010 se ganó el título de “La mejor viña para visitar en Chile”, según la revista brasileña Le Winery Guide. Años después se llevó el premio a Productor del Año en un concurso internacional en Reino Unido, algo que pocas bodegas del valle pueden decir.

Su Sauvignon Blanc y su Syrah de clima frío son la razón por la que muchos vuelven. El recorrido se hace en bicicleta entre los fundos, con paradas para catar directo desde la sala de barricas, algo que pocas viñas del valle ofrecen con esa cercanía.

Si el plan incluye almuerzo, el restaurante de la propia viña queda rodeado de jardines y parronales, ideal para estirar la visita hasta la tarde. Es la opción más segura para tu tour de viñas por el Valle de Casablanca si buscas una experiencia completa y no quieres arriesgarte con una viña que no conoces.

2. Viñamar: la casona blanca de los espumantes

Viñamar, hoy conocida como Casa Valle Viñamar, es una casona blanca de estilo palaciego que se ve apenas te acercas por el camino desde la costa. Es, probablemente, la construcción más fotografiada del valle

Ahí puedes conocer y catar los espumantes de la casa, aunque la producción hoy se hace en otras instalaciones del mismo grupo. Se puede armar una cata de espumosos en la terraza al atardecer, o almorzar en el restaurante de la viña, enfocado en productos locales. Si el plan del día es más sobre el momento y las fotos que sobre una clase técnica de vino, esta es la parada.

3. Viña Emiliana: el referente del vino orgánico

Emiliana está considerada la viña orgánica más grande del mundo. Toda su producción sigue principios biodinámicos: animales de granja, huertas orgánicas y control natural de plagas entre las hileras de vides. 

Si te importa cómo se produce lo que tomas, esto cambia la experiencia completa de la visita. El tour orgánico te lleva a caminar entre alpacas, gallinas y caballos que literalmente trabajan la tierra junto a las plantas.

En la cata se puede probar el , el primer vino biodinámico de Latinoamérica, y el Coyam, acompañados de quesos artesanales. Si viajas con niños o simplemente quieres algo distinto a una cata clásica de copa y silencio, este es probablemente el tour más entretenido del valle.

4. William Cole: bodega boutique en Tapihue

William Cole se fundó en 1999, en el sector de Tapihue. Es una bodega familiar y boutique, de esas donde el trato es cercano y no sientes que estás en una fábrica de turismo.

Su fuerte son las cepas Sauvignon Blanc, Chardonnay y Pinot Noir, este último bien puntuado en guías de enoturismo. La viña también elabora tintos como Cabernet Sauvignon y el Carmenere, aunque estas uvas vienen de valles más cálidos.

Lo que sí encuentras es atención cercana, catas más íntimas y menos gente. Ideal para quien prefiere una tarde tranquila por sobre una experiencia masiva. 

5. Bodegas RE: ánforas de greda y vino experimental

Bodegas RE fue fundada por Pablo Morandé, el mismo enólogo que en los años 80 fue el primero en apostar por Casablanca como zona vitivinícola. Abrió al público en 2012, junto a sus hijos, y produce solo cerca de 40.000 botellas al año.

Acá se encuentran vinos interesantes, ya que usan tinajas de greda ancestrales para fermentar mezclas poco comunes, como Riesling con Gewürztraminer, algo que no vas a encontrar en ninguna otra bodega del valle. También elaboran aceite de oliva, vinagre de vino y licores de fruta artesanales.

Si ya conoces los blancos clásicos de Casablanca y quieres salir de la zona de confort, esta es la viña. Eso sí, al tratarse de una producción de edición limitada conviene reservar con anticipación. 

6. Veramonte: una de las pioneras del valle

Veramonte fue una de las primeras viñas en instalarse en el valle, a fines de los años 80. Hoy es parte del grupo español González Byass, con producción orgánica certificada bajo el Código Nacional de Sustentabilidad de Vinos de Chile. Está rodeada de bosque nativo, al pie de la Cordillera de la Costa. Es una buena opción si quieres entender el origen del valle antes de seguir a las bodegas más nuevas, sin sacrificar comodidad ni buena atención.

7. Kingston Family Vineyards: la familia que buscaba oro

Kingston es una viña familiar en el sector Hijuela El Maitén. La familia llegó a Casablanca a comienzos del siglo XX buscando oro, no vino, y terminó quedándose con un fundo ganadero. Recién en los años 90 empezaron a plantar, apostando por algo que nadie más hacía en la zona: tintos de clima frío.

Su Pinot Noir Alazán es reconocido en el valle justamente por ir contra la corriente en una región de blancos. El salón de degustación, inaugurado en 2019, tiene vista panorámica y un diseño más moderno que el resto de las bodegas de esta lista.

Si buscas una historia real detrás de la copa, y no solo una cata más, esta viña la tiene.

8. Loma Larga: tintos poco comunes en el valle de clima frío

Loma Larga llegó al valle en 1994, cuando apostar por tintos en Casablanca todavía sonaba raro. Hoy es una de las bodegas líderes en tintos de clima frío en Chile, con Cabernet Franc y Malbec que casi nadie más trabaja en la zona.

Es una viña pequeña y menos conocida que las grandes del valle, lo que también significa menos turistas y una atención más personalizada. Si ya visitaste Casablanca antes y quieres algo distinto al circuito clásico de blancos, esta es una apuesta segura.

9. Villard Fine Wines: la elegancia de un pionero boutique

Villard fue la primera viña boutique en establecerse en Casablanca en los años 80, operando como un proyecto familiar independiente que hoy lidera la segunda generación. A diferencia de las mega viñas de la Ruta 68, aquí la escala es pequeña y el foco está puesto en su mapeo microscópico del viñedo.

Sus vinos de clima frío, en especial el Chardonnay y el Pinot Noir de autor, obtienen regularmente altas puntuaciones en la crítica internacional especializada. Las catas se realizan en un ambiente íntimo, guiadas por expertos que explican el manejo de parcelas individuales sin libretos corporativos.

Es una buena opción si valoras los proyectos de autor, la baja intervención en bodega y una experiencia de cata silenciosa y sofisticada.

10. Matetic: biodinámica en el límite del valle

Matetic es totalmente orgánica y biodinámica, y fue pionera en Syrah de clima frío en Chile, un dato que sorprende a quienes piensan que Casablanca es solo territorio de vinos blancos. Técnicamente está en el Valle del Rosario, entre Casablanca y San Antonio, aunque la mayoría de las rutas del vino la incluyen junto a las demás.

Ofrece tours, restaurante propio, alojamiento y actividades como cabalgatas y trekking, lo que la convierte en la opción ideal si te quieres quedar más de un día.

Preguntas frecuentes sobre los tours de viñas en el Valle de Casablanca

¿Cómo llegar al Valle de Casablanca desde Santiago o Viña del Mar?

La forma más eficiente es en auto particular o contratando un servicio de transporte privado, ya sea transfer o tour guiado. El trayecto toma aproximadamente 50 minutos desde Santiago y 40 minutos desde Valparaíso o Viña del Mar.

¿Es necesario reservar los tours con anticipación?

Sí, absolutamente. Las viñas del Valle de Casablanca operan bajo estrictas reservas previas para garantizar una experiencia personalizada en las catas y cupos en sus restaurantes, sobre todo los fines de semana y en temporada alta de vendimia.

¿Se pueden visitar varias viñas en un solo día?

Sí, programar máximo dos viñas por día es lo ideal para disfrutar sin apuros y con seguridad al volante. Por ejemplo, una en horario de mañana con almuerzo maridaje incluido, y otra por la tarde.

¿Qué tipo de vino es el rey indiscutible de Casablanca?

El Sauvignon Blanc y el Chardonnay son los estandartes blancos del valle. Aunque los entusiastas del vino tinto se sorprenden gratamente con la elegancia frutal y mineral de los Pinot Noir locales.

¿Cuál va contigo? Encuentra tu viña ideal 

Entre las 10 hay distintos perfiles. Algunas destacan por su historia y sus premios, como Casas del Bosque y Veramonte. Otras apuestan fuerte por lo orgánico y biodinámico, como Emiliana y Matetic. Hay bodegas boutique y familiares, como William Cole y Kingston, y proyectos más experimentales o de autor, como Bodegas RE, Loma Larga y Villard. Viñamar, en cambio, se enfoca más en panorama y espumantes que en producción propia. Con esos perfiles en mente, revisa cuál calza mejor contigo:

Si buscas una experiencia integral con almuerzo y ciclismo, prueba con Casas del Bosque. Ahí puedes recorrer los fundos en bicicleta, catar directo desde la sala de barricas y cerrar con almuerzo entre jardines, todo respaldado por sus premios internacionales.

Si tu plan va de espumantes, terraza y buenas fotos, Viñamar es tu parada. Su casona blanca de estilo palaciego es probablemente la construcción más fotografiada del valle, y la cata en la terraza está pensada justo para el atardecer.

Si te interesa la sostenibilidad real y los animales de granja, el recorrido de Emiliana no decepciona. Está considerada la viña orgánica más grande del mundo, así que no es solo una etiqueta de marketing.

Si prefieres una escala familiar, sin buses ni masividad, la bodega boutique de William Cole cumple. Sigue siendo un proyecto familiar de trato cercano, pensado para grupos pequeños.

Si quieres salir de lo común con vinos de ánfora y greda, los fermentos de Bodegas RE son la respuesta. Usan tinajas ancestrales para mezclas poco comunes en el valle, como Riesling con Gewürztraminer.

Si buscas la historia clásica de las pioneras del valle, empieza en Veramonte. Fue una de las primeras viñas instaladas en Casablanca, a fines de los 80, cuando casi nadie apostaba por la zona.

Si persigues tintos de clima frío con una historia familiar detrás, Kingston Family Vineyards la tiene. Llegaron a Casablanca buscando oro, no vino, y terminaron siendo pioneros en Pinot Noir en un valle dominado por blancos.

Si te interesan los tintos inusuales en un valle de blancos, busca los taninos de Loma Larga. Trabaja Cabernet Franc y Malbec, cepas que casi ninguna otra bodega de la zona produce.

Si valoras un proyecto de autor, elegante y de baja masividad, Villard Fine Wines cumple. Fue la primera viña boutique de Casablanca, y sus catas las sigue guiando la propia familia, sin libretos corporativos.

Si quieres combinar naturaleza, cabalgatas y quedarte más de un día, cierra tu ruta en Matetic. Es de las pocas del circuito con alojamiento propio, así que no necesitas salir del lugar para pasar la noche.

Disfrutar del enoturismo sin contratiempos exige elegir con criterio y calcular bien los tiempos de la ruta. Selecciona las viñas que mejor se adapten a tu ritmo, coordina los horarios de las catas y deja lista la logística antes de iniciar el viaje.

Conocer la identidad de cada bodega transforma una simple degustación en una experiencia con contexto real, conectando el trabajo del enólogo con el paisaje del valle.

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